Nunca fui un ferviente entusiasta de los discos grabados en directo. Analizando las razones, creo que buena parte de la culpa de ello la tiene un vinilo que compré hace tiempo, de un concierto de los Beatles en Estados Unidos, “At the Hollywood Bowl”, donde el estruendo de los chillidos de sus fans apenas deja escuchar con nitidez a un grupo embarullado y patoso, que no logra reflejar, ni por asomo, la magia que transmiten sus canciones de estudio. Ellos mismos reconocieron que dejaron los escenarios por ése motivo: simplemente no se oían. Mas lo cierto es que ese disco y algunos otros grabados en parecidas –y precarias- condiciones técnicas, me convirtieron en un acérrimo defensor de las versiones originales de las canciones registradas en la tranquilidad del estudio y “que no me las toquen ni un mínimo así”. Cosas mías.
Escrúpulos musicales aparte, que, sin duda, lo han hecho esperar más en el tiempo, el caso es que ahora tienes en tus manos el primer álbum que grabo en mi carrera en la vertiginosidad y el fragor de un escenario, el del teatro Joy Eslava de Madrid. El proyecto se planteó tan claro como conciso: dar un repaso en vivo al repertorio más celebrado de mis discos, tanto con mi entrañable banda de Gabinete Caligari –¡salud, camaradas!- como en solitario, contando además con la colaboración de artistas afines a mi forma de hacer y entender la música. Una idea no por poco trillada últimamente en el mundillo discográfico, sí lo suficientemente ilusionante y arrebatadora para alguien tan poco curtido como yo en estos menesteres.
Y puedo asegurar que la elaboración de la empresa ha resultado mucho más apasionante y enriquecedora de lo que en pensé en un principio. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento a ese público incondicional que agotó las entradas con quince días de antelación; a mis fieles Corsarios (Esteban, Germán, Ambite y Juan Carlos) y a ese gentleman de la producción llamado Carlos Narea, con los que compartí duras jornadas de ensayo en “Ritmo&Compás junto a los músicos de sesión; a todo el equipo técnico, de management y de mi discográfica; y, por supuesto, cómo no, a ese pedazo de elenco, verdadero cartel de lujo, que me arropó con un respeto y un cariño que jamás olvidaré: Iván, Rubén y Leyva, Jorge, Enrique, Ariel, Eva, Loco y Dani; junto con Andrés que, no pudiendo estar presente, me envió desde Buenos Aires su inconfundible voz para incorporarla a “Tratando”. Se os aprecia, amigos.
Como no todo el mundo está en la obligación de saber inglés, aclaro, para los que no lo entiendan, que “enjoy” significa “disfrutar, gozar” en tal idioma. De ahí el juego de palabras con el nombre de la sala, que da título al disco: “Jaime Urrutia enJoy”, disfruta de Jaime Urrutia. Espero que lo hagas tanto como yo, nosotros, hemos disfrutado realizándolo.
Jaime Urrutia, abril de 2007 |